Una carta yóguica para entretenerse en períodos de “encarcelamiento” domiciliario

por Mar 19, 2020Sin categorizar

 

Invocar es el máximo poder que posee el ser humano. Invocamos inconscientemente a las fuerzas oscuras con nuestros temores, angustias, ansiedades, depresiones y actitudes viciosas. El Covid 19 está atacando al colectivo porque es una responsabilidad colectiva. No es responsabilidad de los políticos ni de nadie en particular sino de la manera de pensar que poseemos, en general, el colectivo humano.

¿Quieres comenzar a cambiar el mundo?

Pues comienza a pensar diferente, a sentir a los demás como hermanos, aunque ellos te consideren enemigo.

Comienza a actuar como un sabio aunque te sientas un ignorante.

¿Cómo se hace eso?

Motivándote, desde el fondo de tu corazón, no sólo poniendo tu grano de arena, sino tu montaña, para cambiar los paisajes humanos derrotistas en paisajes celestiales optimistas.

Las cosas que te tocan hacer en la vida no las hagas por obligación, sino por aspiración de crear un mundo feliz allá donde te toque vivir.

El Covid 19 nos está condenando a ser felices, a superar nuestras circunstancias, a crear solidaridad en corazones vacíos de empatía y a generar poder en mentes carentes de resiliencia.

El Covid 19 nos está diciendo que purifiquemos nuestro cuerpo y que energeticemos nuestro organismo.

Nos está diciendo que la mejor defensa es un buen ataque.

Nos está animando a brillar en el mundo para erradicar la oscuridad de la ignorancia.

Y esto no se consigue hacinándonos en nuestras casas, sino sumergiéndonos en lo más profundo de nuestros corazones.

¡Claro, esto no sabemos cómo hacerlo! Pues yo te lo digo:

Primero abúrrete de ti mismo, para conseguir ser tú mismo.

Abúrrete de tu mente, de tus emociones, de tus cronificadas reacciones ante lo que la vida te presenta. Y en medio de ese estado de absoluta y aburrida desidia, cuando ya no ves salida por ningún lado, invoca, clama, pide al Cielo un poco de luz y te aseguro que si has realizado bien el proceso de descenso y has invocado con el corazón en la mano, se te mostrará con dulce claridad el camino del ascenso. Sentirás con inmensa gratitud todo el dolor que has tenido que vivenciar. Tu mirada se tornará amable y serena, tu voz se convertirá en música que abrirá los corazones rendidos. Tus gestos adquirirán el poder de elevar las conciencias.

Los políticos no saben que al obligar a la gente a recluirse en sus hogares, permiten que muchas personas descubran la puerta de entrada al templo de su propia alma. Esto es muy grave para los políticos porque pueden comprobar que la gente ha cambiado de forma de pensar, de forma de sentir y de forma de hacer en la vida y las consecuencias pueden ser graves para sus acolchados sillones de mandatarios.

Las sociedades y la política se agitan, pero las almas sencillas comienzan a degustar el dulce aroma del relax que aporta la sabiduría, la tranquilidad y la paz que genera no estar agobiado por el fatídico destino que las autoridades pronostican. No hay mejor favor que el obligarte a despertar el amor.

La consigna que os doy es la misma que para practicar ásanas:

Respira hasta la extenuación, de momento el oxígeno es gratis. ¿Por qué hay que respirar? Porque el oxígeno permite cambiar los procesos químicos del cerebro y entonces comienzas a recordar quién eres, de dónde vienes y a dónde vas.

Disfruta. Es una actitud bella ante el mundo. No permitas que nadie dramatice tu vida. Pero para ello deberás aplicar una disciplina firme y constante, puesto que es el único antídoto contra múltiples virus invisibles pero percibibles de los “payasos negros” que se ríen de todos menos de sí mismos, de los “ladrones de conciencias” que mienten porque le tienen pánico a su verdad, de los “verdugos de la alegría” que desconocen lo que significa sonreír porque sí, o no saben estar contentos sin embriagarse de euros.

Visualiza. ¿Porqué hay que visualizar? Porque es el preámbulo de ser y de obtener. Porque es la antesala de crear y experimentar; porque es el antídoto de todo lo que no queremos que nos ocurra.

Primero hay que visualizar en el plano astral aquello que queramos que se precipite en el plano material. Esto es una Ley Universal. Recuerda: “En lo que piensas te conviertes”.

Danza, ríe, canta o camina en cada uno de tus días sobre todo para compensar tu pasividad televisiva. Es decir, realiza actividades que crean salud y felicidad.

¿Cuándo? Siempre que puedas, cuanto puedas y como puedas.

No es hora de competir sino de compartir, hasta el Coronavirus nos lo está enseñando.

Persevera, resiste, no claudiques, hasta el último aliento de tu vida. Sé un ejemplo de tesón y valentía, sé un ejemplo de constancia y empatía.

También es un momento especial en este inicio de primavera para leer textos que eleven tu espíritu y no textos que desmoralizan tu mente (periódicos, novelas, revistas de chismorreo, etc.)

Prefiero textos que animen el alma aunque comentan errores de ortografía, que textos que te aborreguen y entumezcan la mente aunque estén muy bien escritos.

Crea buenos hábitos aunque te cueste y abandona las malas compañías aunque tengas que degustar el amargo pero saludable acíbar de la soledad.

Ha llegado el momento de vivir y experimentar el silencio, es hora de hablar con el corazón en la mano y no de agredir con la mano en el corazón del otro.

Dí siempre la verdad, aunque la verdad sea difícil de decir.

No existe otra cosa más interesante que lo que está pasando aquí y ahora.

No pienses cuándo pasará esta encerrona, vive como si este estado de confinamiento fuese para siempre, sólo así podrás descubrir la maravilla de entrar dentro de ti.

Piensa que el Covid 19 es un virus de amor que se está paseando por el mundo para que nos enteremos de qué significa esa palabra de cuatro letras. Y no se irá hasta que haya cumplido su misión: contagiar de amor a la Humanidad.

Ser impecable, ser auténtico, ser libre, ser consecuente, ser responsable son algunos apelativos del yogui que ha decidido vivir en paz con su alma.

Si no eres así puedes enriquecerte, ser famoso, conquistar el mundo,

pero nunca alcanzarás la felicidad que nos promete el Gran Profundo.

El Covid 19 es un gran maestro que con su poder de persuasión nos enseña a renunciar a los hobbys (fútbol, deportes, holgazanear, ir de compras, etc.).

Te ayuda a renunciar a tus hermanos, a tus posesiones, etc.

Te ayuda en definitiva a renunciar a tu mundo externo para que tengas tiempo y motivación de entrar en tu mundo interno.

Te enseña a respetar todas las formas de existir, pensar y sentir.

Te ayuda a no ser prepotente y a rendirte ante lo evidente, pero, finalmente, te enseña a despertar el autodominio sobre todos los diablillos viciosos que posees.

También te despierta la voluntad firme y decidida en toda situación adversa y el valor para enfrentarse a ella con alegría.

Por lo tanto, alégrate, ha entrado tu maestro en casa y si tú pones las condiciones, te va a embriagar de alegría.

Un caluroso y vírico abrazo, hermano.

Soma

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