Carta de la Luna Llena

por Feb 27, 2025Carta

 

La Ley del Amor · El Yoga Esenio

 

¡Que tu amiga la soledad te ponga en contacto con la Divinidad!

 

Sin paz, eres como un árbol con frutos azotado por el huracán. Los frutos caerán antes de madurar y no servirán de semilla para germinar. No darás en esta vida los frutos que te corresponde dar.

 

Esta vez te hablaré del Yoga Esenio Físico (Hatha Yoga Esenio) y también del Amor con mayúsculas, como se acostumbra a decir.

 

Apuesta por convertirte en un ser de acción creativo y alegre en lugar de un recalcitrante y derrotista rebelde. Los segundos, además de no vivir la paz, mueren con el morro torcido, el entrecejo sin planchar y las quimeras de sus deseos sin realizar.

 

Sí, la fuerza del Divino actúa contigo, se expresa y se mueve por tus células y tu mente, por tus emociones y por tu alma. Así que no te permitas ser ni sentir menos de lo que eres, porque llevas la impronta de ese gran Amor Universal.

 

Aspira, aspira. La aspiración es la fuerza que quiere subir a la cima de la montaña para divisarlo todo con más claridad y vivenciar el “satchidananda”.

Perseverancia, obstinación, aspiración. Cuando uno es, ya no necesita comprender, conocer, saber.

Cuando se llega a la cumbre, uno es

y cuando uno es, comprende y sabe.

Por lo tanto, de lo que trata un sendero es de realizarse, de ser, de ser amor. Cuando uno es amor, ya no pide, no exige, no demanda, no busca, le buscan, no pierde, siempre encuentra, no se queja, anima y purifica.

 

Aprender a Amar mejor es la clave de todo lo que quieras proponerte en la vida, y ¿qué es amar mejor?:

  • Amar con devoción y respeto.
  • Erradicar las formas pervertidas de posesión.
  • Realizar el Don de sí con entrega y abnegación.
  • No apegarme ni acaparar al otro.
  • No permitir los celos dentro de mí, ni todas sus manifestaciones.
  • No dominar al otro, ni imponer mi voluntad sobre él, ni tampoco mis deseos, vanidades o caprichos.
  • Aprender la habilidad de dar en lugar de recibir y aprovecharme de las circunstancias.
  • No reivindicar la respuesta afectiva del otro porque he conseguido sentirme satisfecho con el amor que transmito.
  • No ocuparme de mi interés y goce personal, ni de mis deseos.
  • Yo soy feliz por el hecho de amar y basta.
  • Me entrego a mi amor sin exigir nada a cambio.

 

Aquí tienes esta disciplina si quieres ser mejor en el amor y si apuestas en tu vida por dejar de ser primario o rudimentario en el mundo del amor.

 

No permitas en tus relaciones cotidianas las reacciones violentas, las discusiones, las críticas, los chismorreos, las murmuraciones. Aunque seamos unos mentecatos celulares, ¿a que siempre pensamos que tenemos la verdad?

Acatar humildemente las verdades universales, las conductas armónicas, aunque no las comprendamos, aunque nuestro ego haría otra cosa, es el principio de pureza del alma, la limpieza de espíritu.

¡Cuánto miedo hay a pronunciar la palabra Dios con ternura!

 

Yo quiero compartir mi vida con quienes hayan elegido a Dios, aunque en realidad es Dios quien nos elige para que le sigamos.

 

Aunque te surjan multitud de impedimentos, da lo mismo, porque tu objetivo, tu meta, la vas a alcanzar. Porque has “elegido” que Dios supervise tu vida. Es algo así como desarrollar una firmeza, tesón, brío, intrepidez y voluntad indomables, porque sabes que el final es tuyo y el propósito habrá sido realizado.

 

Los sapos de las dudas,

las babosas de las incertidumbres,

las serpientes de las depresiones,

las moscas pegajosas de las vacilaciones,

no sirven más que para retrasar lo inevitable.

Son pérdidas de vitalidad, energía y tiempo.

 

En el fondo, todos buscamos a Dios. Lo que nos falta es Dios.

 

No importa cómo lo concibas mentalmente,

personal o impersonal,

absoluto o concreto,

con barbas o con alas,

en forma de energía o amor,

en forma de luz o naturaleza,

en forma de sol o conjunto de inteligencias superiores;

lo que importa es que sientas Su vibración,

que escuches Su profundo y sutil sonido.

 

En el fondo, todos buscamos a Dios. Lo que nos falta en la vida es Dios. Los psicólogos y terapeutas de múltiples disciplinas hablan de carencias afectivas, energéticas, emocionales, mentales y múltiples teorías de las causas de los conflictos psicofísicos. Siento que estos son derivaciones, ramitas de un gigantesco tronco: ausencia de Dios en tu vida. Aunque no creas en nada, en tu soledad, habla con el Eterno Invisible y dile con tus palabras:

 

Fuerza invisible, creadora de mi inteligencia y de mi cuerpo,

aunque no te vea, sé que estás aquí,

soy duro de pelar porque me cuesta sentirte.

Yo no sé nada, no siento nada, no veo ni oigo nada.

Muchos seres dicen que te han sentido, pero yo no quiero creer,

quiero sentir, percibirte, aunque sea de la forma más rudimentaria.

Manifiéstate a mí de la forma que me corresponda,

pero ¡manifiéstate! Quiero sentirte.

Dicen que yo soy una más de tus criaturas,

si tú eres mi padre y yo soy tu hijo

no me permitas vivir ciego y sordo de ti.

 

Si recitas esto con la mano en el corazón, la respuesta será inmediata, en muy poco tiempo.

 

Sólo hay un camino: el amor,

y sólo un espacio al que debemos acceder: el corazón.

 

Las sofisticaciones intelectuales de los tiempos modernos se inventan múltiples nombres para definir caminos rarísimos para encontrar la paz, el bienestar y la salud.

Para el Yoga Integral estos son medios, pero no fines. El Yoga posee como objetivo la unión con Dios y con la Verdad.

Se vale de muchos métodos para liberar al alma humana de su consciencia egoísta, obnubilada por lo externo. Lo primero que se hace es crear una distancia con las cosas de la vida, es decir, interiorizar, encontrar tu alma e identificarte con ella. A continuación, podrás ocuparte de lo externo y transformarlo.

 

Una herramienta para la transformación de lo externo es:

 

El Yoga Esenio Físico (Hatha Yoga Esenio)

  • Este Yoga físico es para todos, no sólo para unos privilegiados.
  • Busques lo que busques lo encontrarás.
  • El Yoga Esenio físico es asequible a todos, cualquiera que sea la raza, origen, clase, grado de salud, peso o trabajo que se tenga.
  • Posee fórmulas de ejercicios vigorosos, dinámicos, enérgicos, que tonifican, activan y moldean todos los músculos del cuerpo.
  • El Yoga Esenio físico es un arte que crea magia en el cuerpo. La elasticidad no tiene nada que ver con la salud.
  • El colocar los pies detrás de la cabeza no nos va a convertir en mejores personas ni va a solucionar nuestros problemas de salud psicofísica.
  • El contorsionismo y la hiperflexibilidad no está comprobado que sean benéficos para el organismo, por el contrario, te pueden aportar debilidad y desequilibrio.
  • El Yoga Esenio físico te aporta estabilidad, firmeza e integración psicofísica. Posee sencillez y simplicidad.

 

Consejos

  • Comienza desde donde estás, el espacio que tienes por delante es ilimitado.
  • No creas nada de lo que se te dice, compruébalo y demuéstratelo.
  • Sigue tu corazón y tu propia intuición.

 

El Yoga Esenio físico es el resultado de mezclar los siguientes ingredientes: fuerza, flexibilidad, resistencia, relajación, respiración, enraizamiento, concentración mental, movimiento cardiovascular, consciencia psicofísica, celebración y apertura a lo Infinito. Esto comporta un bienestar en el alma y en el cuerpo de tal forma que la transformación comienza a darse de una manera natural.

Con el Yoga Esenio físico te sientes vivo porque utiliza todas las fuerzas del ser, tanto físicas como psíquicas.

Llevas la consciencia y la respiración a todas las células y tejidos del cuerpo. El cuerpo funciona como las flores. A una flor riégala, acaríciala y haz que le dé el sol y la flor brillará espléndida de belleza y armonía. El cuerpo es igual, riégalo con tu atención y tus pensamientos positivos, acarícialo con tu respiración y permite que irradie sobre él el sol de tu conciencia luminosa, y tu cuerpo será un instrumento de paz y felicidad para ti y los tuyos.

 

 

 

Los nueve aciertos del Yoga Esenio Físico

 

  1. Ejercita tu cuerpo y tu alma para la Humanidad, no para ti.

Si mejoras tú, estás ayudando a que la Humanidad evolucione. No te ejercites para que tu “ombliguito” sea feliz, a la larga es un error. No te estés constantemente mirando al espejo de tu bienestar físico, de tu esbeltez muscular o de tu salud. Si no trabajamos para la salud de la Humanidad, es posible que nunca consigas la tuya. Haz lo que te corresponda hacer como celulita de este gran ser que es la Humanidad y habrás enfocado de forma sana tu sadhana.

 

  1. Ama al principiante-aprendiz que hay en ti.

No odies ser principiante. Ama los comienzos de todos tus procesos de aprendizaje. Conviértete en un eterno aprendiz.

 

  1. Ten fe en tu fe y duda de tus dudas.

No te creas tus dudas, es decir, ten fe inquebrantable y haz lo que puedas. Si te crees tus dudas has caído en la trampa más audaz de tu ego. Tener fe es darte la capacidad de ir más allá de donde estás.

 

  1. Sólo tú sabes lo que te conviene.

Nadie más que tú sabe lo que te conviene. No te dejes guiar por ninguna tradición, escuela o maestro que te diga que su fórmula es la única verdadera, que es la mejor.

Si lo haces, terminarás siendo un loro repitiendo conceptos de otros. Si no te escuchas no volarás como un pájaro, porque sin discernimiento, sentido común e intuición, no se producirá en ti la autorrealización.

 

  1. El apego es la causa de todo sufrimiento.

Mira tu obsesión por la apariencia y por tus capacidades físicas o psíquicas. El Yoga Esenio físico te pone delante de tus limitaciones. No hay posturas perfectas, hay posturas sanas.

No hay actitudes perfectas, hay actitudes sanas. Busca tus ásanas y actitudes sanas y es posible que para ello te tengas que desembarazar de determinadas obsesiones, manías, perezas, temores y anhelos a los que te sientes apegado o con los que te sientes identificado, así como de determinadas costumbres erróneas con las que te identificas.

 

  1. Erradica la competitividad y la comparación.

Sobre todo, si quieres vivir la paz contigo mismo. Si vives la competición tendrás que controlar al personal que te rodea para comprobar si alguien te supera. Sé consciente del instinto de competitividad que posees para que paulatinamente vaya perdiendo fuerza.

No intentes superar tus límites porque alguien los ha superado. Alégrate de los avances de los demás porque hay seres que lo hacen mejor. No te vanaglories de tus progresos ni de que haya seres que van más retrasados que tú.

 

  1. Saca a pasear tus resistencias.

Las resistencias que tienes son las mejores maestras para comprenderte y desarrollar voluntad. ¿Quieres seguir siendo protector de tus propios esquemas, ideas, temores, ansiedades? ¿O quieres sacar a pasearlos para que les dé un poco el aire y la luz?

El Yoga Esenio físico nos ofrece sus ásanas, karanas y respiraciones. Son técnicas perfectas para revelar lo oculto que hay en ti, tus reticencias, vagancias, apegos, tendencias, desidias y oscuridades. Trabaja para disolver tus resistencias sin pelearte con ellas. Uno de los grandes impedimentos que veo en todos los iniciados es que no reconocen sus propias resistencias, incluso en practicantes que llevan muchos años en ello. Esta es una de las formas de quedarse atascado en el camino.

 

El organismo físico es un depósito de siglos de tendencias, traumas, obsesiones, costumbres, emociones no liberadas y códigos almacenados. Pero también es un acumulador de poder, de cualidades, de virtudes y perfeccionamientos. Enfoca tu mente más en tus cualidades para que su luz vaya dirimiendo todas tus resistencias.

No te escapes de tus dolores y observa pacientemente lo que ocurre cuando sacas a pasear tus resistencias físicas, mentales y emocionales.

No te retraigas ante tu verdad. Los ásanas abren tu cuerpo y posibilitan la apertura de tu mente. Comprométete a liberar tu cuerpo y tu psiquismo.

 

  1. Los frutos están en el proceso.

El Yoga es un camino sin punto final, sin meta de llegada.

No hay metas, hay senderos recorriéndose. Si te centras en el resultado perderás lo más bello de la acción.

Cuando practiques los ásanas o los karanas, no te dejes guiar por tu mente que lo único que quiere es llegar más lejos o que le dejen en paz para satisfacer su ego. No te plantees los ásanas como objetivos porque te volverás insensible.

Utiliza tu cuerpo para conocerte y comprenderte mejor. Un ásana es un experimento revelador de tus resistencias, miedos y bloqueos.

No fuerces ni vayas rápido, encuentra tu propio ritmo.

A veces creerás que retrocedes, pero el cuerpo necesita esto para poder avanzar. No te engañes cuando sientas que vas para atrás. Disfruta del punto en el que estás y deshazte de la ambición.

 

  1. Ejercita tu cuerpo físico con el alma.

Nuestro primer ejercicio debería ser preguntarnos: ¿Qué es lo que yo siento como alma en mí? Cuando realizamos la sadhana física no es el cuerpo lo que en esencia estamos ejercitando sino el alma. Si eres consciente de esto, tu sadhana adquirirá una nueva alegría, un nuevo brillo especial.

Lo que cuenta en nuestra evolución son las cualidades que impregnamos en el alma. No cuentan nada el volumen muscular que hemos desarrollado o los centímetros de apertura de “patitas” que has conseguido o la cantidad de vértebras que has conseguido retorcer para hacerte un nudo con los ligamentos, vértebras y músculos que tienen que soportar tu pedantería yóguica.

 

Busca en tu práctica lo imperecedero.

Busca en tu práctica lo que queda cuando tu cuerpo ya no esté.

Busca en tu práctica aquello que te haga estremecer el alma.

Busca en tu práctica aquello que te hace llorar de alegría.

 

Y la luz, el amor y la vida nunca se esconderán de tu presencia.

 

 

Soma