Carta de la Luna Llena
La escucha. La renuncia
¡Que la Eterna Luz guíe estas letras!
¡Que el Amor Sublime caliente el corazón que las lea!
Los que vivimos y actuamos con el corazón en la mano,
jamás dejaremos de ser hermanos.
Vivir con el corazón en la mano significa que tus actos poseen sentimiento y fe, tienen alma. Cuando dos seres viven así, se reconocen (a veces sin saberlo) en el brillo de su mirada y, entonces, pueden colaborar en armonía.
El Yoga Esenio es un camino que te ayuda a vivir desde el corazón y con fe.
Cuando tú has puesto las condiciones de humildad, amor y silencio, es entonces cuando viene a ti la fe, florece en ti, germina en ti, eres bendecido con el don y la gracia de la fe.
Es entonces cuando no necesitas que se te demuestre lo que sientes o la experiencia que vives.
Es como hacer el amor. ¿A quién no le ha gustado “hacer el amor” alguna vez? En el plano espiritual es como en el plano físico; el ser femenino (tu alma), se abre con humildad, amor y silencio; y la entidad que representa lo masculino, (El Gran Profundo) penetra, emite, insufla el don y la gracia de la fe.
Cuando escribo estas cartas acostumbro a rodearme de naturaleza, árboles, flores, pájaros, cielo abierto, sol y, sobre todo, la montaña de Witryh. Los árboles y el canto de los pájaros son un cuadro vivo que representa la fe. Un árbol es fe en acción, pacífico, perseverante, humilde, dadivoso y silencioso. Va creciendo año tras año, abriéndose a lo infinito del cielo y aportando su sombra, su belleza, sus frutos, sus propiedades terapéuticas y la lluvia (porque gracias a ellos, llueve). Son el hogar de los pájaros y diversos animales y, finalmente, nos aportan su madera.
No te vayas de este planeta sin plantar por lo menos un árbol, es un acto físico de contribución a la vida, es un acto de fe. Se suele decir que sólo los seres con amor plantan nogales, porque les cuesta tanto crecer que no van a poder degustar sus frutos (Karma Yoga).
Hay cinco formas de escuchar o leer:
1ª Oír para agredir.
Oyes lo que dice el otro para rebatir, para manifestar lo equivocado que está. Te interesa lo que dice como medio para imponerte. No te interesa aprender, te interesa vencer, machacar, salir victorioso. No te interesa descubrir la Verdad. Estos son los políticos o los que se creen víctimas de algo y su máximo anhelo es la venganza y la agresión. No se enteran de nada.
2ª Oír sin escuchar.
Oyes o lees pero no te interesa lo que dice el otro. Sólo anhelas contar tus historias. Si lees, es para comparar lo que te ocurre siempre a ti. Estos son los “ombliguistas”, es decir, siguen sin enterarse de nada porque sólo se ocupan de sí mismos.
3ª Escuchar por interés.
Algo que te conviene vas a obtener de tu escucha, por lo tanto, prestas atención. Entonces te conviertes en periodista, eres listo. No te implicas con lo que oyes, guardas una distancia, pero utilizas lo que has oído para tu propio beneficio.
También eres el estudiante y el profesor,
eres el cliente y el vendedor,
eres el paciente y el terapeuta.
De esta forma, sólo te enteras de la parte superficial de su verdad.
4ª Escuchar con amor.
No juzgas ni emites valoraciones o críticas, amas. No analizas si te conviene o no, simplemente escuchas desde un profundo amor, como si la mente hubiera desaparecido y el corazón escuchara. Entonces, lo que dice el otro penetra en ti.
Estos son los enamorados, las madres, los amigos íntimos y algunos discípulos de los maestros. Estás acercándote a la verdad del otro, el amor desvela y abre, con amor puedes llegar a ponerte en su lugar.
5ª Escuchar con fe.
En este estado te vuelves silencioso, no hay juicios de valor, ni pensamientos negativos. En ese fondo silencioso, el otro va escribiendo su verdad. La fe unifica y entonces, puedes descubrir la verdad que se oculta detrás de las apariencias.
. Alerta con los que hablan, insisten y prometen demasiado.
. Alerta con los que levantan la voz o los que expresan razonamientos lógicos, irrefutables y cuadrados de las cosas.
· Cuidado con las opiniones y conjeturas, pues la mayoría son interesadas.
· Cuidado con los que viven sin compromisos.
· Cuidado con los que temen atarse o unirse, es decir, cuidado con los que huyen del estado de Yoga en su vida.
Las palabras son nubes efímeras que se lleva el viento, no son la forma más adecuada de comunicación. Los actos no saben mentir y es necesario saber más; leer más allá de las apariencias, y ver detrás de las máscaras, para que se manifiesten la percepción y la intuición.
Juzgamos constantemente a los demás, rebajándolos o insultándolos en lugar de intercambiar ideas con ellos y ser transparentes. A veces, nos sentimos amenazados en nuestras relaciones y disimulamos nuestras emociones de inseguridad, buscando la atención de los demás.
Buscamos ser privilegiados y tenemos miedo, nos volvemos celosos, egoístas y beligerantes, defendiéndonos por medio del ataque visceral.
Nos parece que la vida es una carrera que hay que ganar, y así es como nos olvidamos de que la vida es un don maravilloso.
Cuando comento a veces que existe un “ananda”, un gozo o modo de plenitud o expansión energética que supera todos los placeres terrenales que uno se pueda imaginar, muy pocos se lo creen. Para que alguien pueda llegar a creérselo, es necesario que tenga un encuentro con el dolor, debido a todo lo engañoso, amargo, falso y frustrante de las relaciones ordinarias con el mundo. Si no viene la fe y la aspiración por alcanzar dicho estado, el camino se hace eterno, muy largo y costoso.
“Pedid y se os dará”, nos han manifestado muchos maestros de la Tierra. Para ello, la fe en el Divino debe existir. Pide y obtendrás lo que necesitas. Pero atento, escucha, no es fijo que obtengas lo que tú crees que necesitas sino lo que en verdad necesitas. Pero pide, no te consideres autosuficiente y orgulloso porque entonces estarás perdido y no te enterarás.
La verdadera victoria no supone vencer al enemigo. La verdadera victoria ofrece Amor y Paz y modifica el corazón del enemigo.
Es necesario amar al enemigo. Él es tu otra mitad y el odio y el egoísmo no deben cegarte. El enemigo se convierte en un maestro que te ayuda a refinar tus ideas y actitudes y a agudizar tus sentidos, cuando dentro de ti ha desaparecido la larva de la destrucción.
La felicidad te pide que seas rico en satisfacción, puesto que “A mayor número de deseos, menor felicidad”.
Tú no consigues la felicidad, es ella la que te conquista. Cuanto más libre de compromisos con el deseo, más posibilidades tienes de que la felicidad se interese por ti. Un yogui es feliz sin razón.

La renuncia es la clave. La actitud del yogui no consiste en reclamar derechos, en manifestar exigencias o en emitir peticiones o reivindicaciones de lo que nos hace falta, sino en rendirse sin condiciones y recibir con alegría y sin afligirse, las situaciones inesperadas que el Gran Profundo, el Eterno Invisible o Dios nos haga vivir.
· Unos pedimos pruebas para tener fe, pero lo que no sabemos es que con pruebas no sería fe sino evidencia.
· Otros pedimos sabiduría para actuar, pero lo que no sabemos es que la sabiduría aparece después de actuar desinteresadamente.
· Algunos necesitamos verlo todo claro para invertir tiempo y energía. Pero lo que no sabemos es que la claridad aparece cuando te vacías de energía, utilizando tu tiempo para los demás.
· Bastantes somos depredadores del tiempo y la energía de los demás para seguir viviendo. Pero lo que ignoramos es que sólo lo que ofrezcas a la vida se te devolverá.
· Muchos exigimos el éxito y el triunfo para no criticar o descalificar. Pero lo que no sabemos es que el éxito te lo da Dios y sólo florece en un campo de cultivo llamado respeto a todas las formas de pensar, sentir y de ser.
· Casi todos demandamos seguridad para cambiar algo en nuestra vida. Pero lo que desconocemos es que la única seguridad que existe, es el cambio continuo e incesante; todo vibra en un flujo incesante de transformación. Si huyes de lo inevitable, tienes garantizado un estado permanente de inseguridad y zozobra.
Soma
