El poder de la Luna Nueva
Sutra
“Si quieres ser tú mismo,
primero tienes que disolver
lo que otros han hecho de ti.
Si quieres ser lo que Dios quiere que seas,
primero tienes que disolver
lo que tus apegos y deseos han hecho de ti.”
La Gran Invocación
Que las fuerzas de la Luz iluminen a la Humanidad.
Que el Espíritu de Paz se difunda por el mundo.
Que el Espíritu de Colaboración, una a los seres de buena voluntad,
allá donde se encuentren.
Que el olvido de los agravios por parte de todos los seres humanos
se difunda por toda la Tierra.
Que el Espíritu Cósmico acompañe los esfuerzos
de nuestros hermanos mayores,
los Grandes Seres de Luz,
y nuestros esfuerzos inspirados por Ellos.
Que cumplamos con nuestra parte en el plan Divino.
Que surjan los Seres de la Liberación y aporten ayuda
a los hijos de los seres humanos.
Que aparezca el Guardián del Espacio Sagrado
y con su venida purifique, libere, salve y sane.
Que el Eterno Invisible pronuncie el decreto:
“Ha llegado a su fin el sufrimiento”
¡Ven, oh, Suprema Potencia!
Desde el punto de Luz en la Mente de Dios
que afluya Luz a las mentes de los seres humanos,
que la Luz descienda a la Tierra.
Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios,
que fluya Amor a los corazones de los seres humanos,
que la energía Crística retorne a la Tierra.
Desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida,
que el propósito guíe a las pequeñas voluntades humanas,
el propósito que los Maestros conocen y sirven.
Desde el centro que llamamos la raza humana,
que se realice el plan de Amor y de Luz
y se selle la puerta donde se halla el mal.
Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el plan divino sobre la Tierra.
Alice A. Bailey
