Reflexiones de un Yogui Esenio

por Oct 21, 2020Meditación, noticia

 

 

Covid-19 – Coronavirus – Pandemia y todo lo que esta humanidad se inventa para evolucionar poco a poco a través del dolor.
En realidad, tengo muy poco que decir, pero sí tengo mucho por hacer. Decir se han dicho muchas cosas; quizás no haya habido jamás un tema en el mundo del que se haya hablado más que el del Covid-19.
Pero se habla mucho porque se sabe poco.
Se sabe poco porque se percibe menos.
Se percibe menos porque se siente nada.
Y se siente nada porque no hemos despertado al alma.

El alma nos dice: “Purifica tu medio y no habrá virus que se resista. Fortalece tu sistema inmunológico y ningún virus podrá contigo”.

Estoy comprobando tristemente como la mayoría de la gente está siendo presa de la neurosis colectiva, está siendo contagiada de un virus mucho más pernicioso. Está siendo esclava del miedo a morir. Está siendo torturada por su temor a perder su empleo.
La verdadera pandemia es el miedo a morir que se propaga como un incendio en un bosque seco lleno de zarzas. El bosque seco simboliza la ignorancia humana. Si dispusiéramos de un mínimo de sabiduría,

Trabajaríamos para fortalecer nuestro sistema inmune.

 Cerraríamos las televisiones y los ordenadores y no compraríamos los periódicos. Esto sería una gran revolución. Entonces comenzaríamos a escuchar los telediarios del alma y los noticieros del corazón.

Nos alimentaríamos de forma frugal y la gente comenzaría a ayunar, que es una de las mejores herramientas para sanar el cuerpo y la mente.

Seria un varapalo para los políticos y gobernantes y nadie les haría ningún caso. Y esto es lo que más les duele: ayunar de “caso”. Tardarían muy poco en abrir todos los confinamientos ya que el verdadero estado de alarma lo sentirían ellos, porque la gente les quitaría el título de “imprescindibles”.

Quemaríamos todas las mascarillas, porque lo único que impide la mascarilla es que penetre la sabiduría. ¿Será posible que todavía sigamos creyendo que un trozo de tela en la nariz, lleno de mocos, va a impedir que los virus microscópicos puedan pasar? El peor virus es nuestra propia ignorancia, que es el virus que corroe nuestras entrañas; somos tecnócratas y científicos de muchas cosas, pero sabios de muy pocas.

Las ciudades se convertirían en espacios “fantasmas” y quien verdaderamente sufriría sería el que utilice el miedo ajeno para dominar y manipular el dinero.

Utilizaríamos el tiempo para profundizar en las relaciones humanas con la gente que más cerca tenemos. Los más sabios serían los más escuchados, porque ya sabéis que un sabio puede convertir el infierno en un cielo. La gente no tendría miedo ni a la soledad ni a la muerte y esto sería el mayor ataque a las multinacionales, a los políticos, a los corruptos y a los ricos ambiciosos.

La gente comenzaría a entusiasmarse con la autosuficiencia y aprendería a vivir con menos, a ser más feliz con menos, a entretenerse con cosas sencillas, a contar más sus aventuras en lugar de ver películas absurdas.

Sacaríamos a pasear el poder de la creatividad, el sentido de la solidaridad, el gran don de la generosidad, el dulce gesto de la amabilidad y la fuerza de la sensibilidad.

10º Los políticos y gobernantes terminarían de exigir, obligar y dominar, y comenzarían a pedir y suplicar.

11º La policía dejaría de sentirse útil para el Poder y comenzaría a sentirse con carencia de poder. Comenzaría a incorporar su sentido del deber que es ayudar y proteger al débil, en lugar de convertirse en arma arrojadiza del fuerte.

12º La gente comenzaría a alimentarse de la vida que le da la tierra y no de la muerte que le dan las bestias.

Todo depende de la sabiduría de la gente. Todo depende de si queremos seguir siendo marionetas de un poder ignorante en vez de convertirnos en artistas de un mundo brillante.

Comencemos a utilizar las armas más poderosas que existen:
el autodominio, la paz interior y la capacidad de renunciar. Esto es lo que más puede doler a quien disfruta manipulando, obligando y reprimiendo a los colectivos. Apelo al poder de discernir de tu profunda sabiduría y que dejes de lado la lógica, pedante y aburrida política.
No estoy de acuerdo con los revolucionarios que tienen los mismos miedos que los mandatarios. Estoy con los que no se quejan, pero actúan como los sabios.
¿Verdad que piensas que es una utopía?. Pero has de saber que son las mentes derrotistas las que califican los propósitos de utopías
Comienza a formarse una muchedumbre,
con una persona ascendiendo a la cumbre.

¡Ah! se me olvidaba que esto es una carta para recordaros vuestro deber por ser quienes sois. Todos habéis tenido algún recuerdo sobre la necesidad de hacer algo por el mundo. Todos los vicios y vanidades de tu existencia tendrán que ser borrados de tu consciencia. Debes aprender a dar importancia a lo que vale en tu vida. Hay cosas importantes y cosas que no lo son tanto. Además tenemos las vicisitudes, atafagos y apuros de la vida cotidiana. Si permites que todo esto tome posesión cada día y cada año tras año, tus sentidos perderán la habilidad de percibir los mundos sutiles, las informaciones sutiles y las sensaciones sutiles. De esta forma atiborramos nuestra consciencia con información inútil y simplemente seremos incapaces de experimentar la soledad, el sosiego y el silencio que es lo que verdaderamente necesitamos para incorporar sabiduría.

Sentimos más respeto por las cosas efímeras del mundo que por nosotros mismos. Somos incapaces de escuchar nuestra conciencia. El cuerpo necesita alimento, pero el alma también, y al alma no se lo damos. Mitigamos el hambre emocional mirando la televisión, escuchando música grosera o cosas peores y siendo presa de las múltiples seducciones de la informática en la que creemos encontrar todo que necesitamos saber.

Hemos olvidado la misión para la que aceptamos esta encarnación y cada vez más nos estamos apegando a esas miserables dichas que nos hunden más en el fango.
Despertémonos de una vez, integremos el espíritu comunitario y carguémonos de osadía para vivenciar un nuevo día, un nuevo amanecer y una nueva consciencia.
No nos debe importar el número de personas que nos siga, basta con ser ejemplo para que el cielo nos bendiga.
Como nos decía Yhasua: ¨Nosotros caeremos desgarrados, pero no vencidos en el camino oscuro y sombrío. Porque la muerte por un ideal de redención humana, no es la derrota si no la consagración suprema del amor eterno¨.

El Yogui de la verdad y del bien no fracasa nunca, hermano, aunque no recoja con sus propias manos el fruto de lo que ha sembrado…

Y como también estoy con lo que decía Shivananda, ¨Más vale un gramo de práctica que toneladas de teoría¨, termino porque no quiero aburriros con mis palabras, sino animaros con mis acciones.
Nos vemos en los cursos si te ha gustado el pequeño discurso.

Om Witryh
soma

 

 

 

 

 


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